Repliegue verbal: Una consecuencia lexicográfica


Un cuerpo, y que habla al estilo de El mono gramático de Octavio Paz. Es muy poco lo que vengo a decir, palabra hinchada y delincuente, delictiva únicamente en razón de la envidia a las planas llenas y colmadas, gran diccionario articulado y vivo, voces que se desprenden del sentido llevado por el resto, exceptuados tecnicismos que son la melancolía de la piedra. Por eso los lexicones recorren los fondos marinos, y rara vez rescatamos el pez jurásico. El imperio de la ciencia, es imperante tener un Mapudungún entonces dado a los giros de la carta universitaria international. La academia se desvive convirtiendo, trasladando, maquillando lo apenas distinto, para que suene y valga. Loable misión aunque refleje un Quijote descarnado, lo que no es nada nuevo. Así, el Chileno busca oídos y viene callando, rompiéndose en los suburbios a falta de aire en los pasillos. Como vamos, vamos a necesitar el beneplácito o anuencia real para confirmar lo predicho. Y el lenguaje que se basta a sí mismo, que se hunde y de pronto presta sentido, se acovacha ante el croar de la sapiencia. Si desentendiéramos a este sapo, –que no embrujado sino brujo– acaso volveríamos a encontrar los nombres perdidos, muertos en el glosario de esta lengua.

No hay comentarios:

...

...
...