Humo y política


Cristina Fernandez, para cuando se incendiaron pastizales y cuyo humo alcanzó a Buenos Aires (abril, 2008), dijo que esta humareda era producto de la lesa naturaleza humana, además, en este mismo discurso, mencionó que lo ocurrido difería de la nube que, alguna vez, se impuso sobre no sé qué población de la República, en efecto, difería pues esta otra nube de humo se debía a la natural erupción de un volcán, cabe recalcarlo, chileno. (El Volcán Hudson, agosto, 1991).
Semanas después de esta intervención, el volcán Chaitén desola sus alrededores, alcanzando su humareda la mismísima nación argentina. (mayo, 2008)

En conclusión, la señora K. se adelantó a los hechos que, hoy por hoy, golpean la zona; puso sobre relieve la realidad volcánica del país vecino. Por esto, si es que hubiera feedback entre la naturaleza y el ser humano, en este escenario se ha dado a ojos vista; el volcán Chaitén no tardó en respaldar con hechos la retórica de la presidenta che.

Sobre azul

Mi jefa me dio el sobre azul y yo lo tiré, sin abrirlo, por la misma ventana. El sobre descendió planeando los dieciocho pisos, tras los cuales tocó el suelo.
De allí lo recogió Luis quien, al leer su desatado contenido, quedó boquiabierto. Si no era a él, ¿a quién iba dirigida la misiva? Luis miró en derredor con desconfianza, todos vamos por la cuerda floja, dijo y sintió lástima por el despedido, ahora probablemente censante. La corbata, de pronto, se convierte en un arma automática.

Me habían despedido y quedaba a la deriba.


Luis había guardado el sobre en uno de los bolsillos de su chaqueta, y lo llevaba como quien lleva una curiosidad lista para ser expuesta. Llegó a su departamento, vació sus bolsillos en la mesa -según la costumbre que tenía, y entre los papelitos vio ese de color azulado y recordó su contenido: "A causa de las expensas hechas, que dieron pérdidas,
su finiquito le será depositado el día hábil que sigue. Atte. La Dirección"

Pero la cosa es que tiré el sobre por la misma ventana, y empaqué sin levantar la vista, como a quien le son descubiertas mentiras hiperbólicas. Me retiré en silencio. Abajo busqué el sobre sin dar con él. Total, concluí, su lectura no hará que recobre mi puesto.

A Luis, después de leer, le dio por creer que todo era una humorada. Los sobres azules como aviso de despido no se dan en realidad.

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