Extensión Intensión

El cielo se arremolinaba como vahído
sin encontrar una marca, algún tope;
es que el disco sobre el campo
parecía un perro desaforado,
el disco, el platillo, la ranura abierta
y abriéndose.

II

Lo que se derrama como líquido lade-
ado. Entonces fue que gritó el verraco
y el bellaco (sus voces igualadas) dejando
ver en el durante una única lengua
de ternero.

Pero eso no significó que
el oído fuera tuba, cuerno, altavoz
impar; eso no significó nada. Un olvido,
un acaso,
como la atención de los cortinajes
o los pantalones. Y una forma repentina
e iracunda, desde la masa, emergió y acogotó.

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