
Dos soles, uno al lado del otro, parecerían uno, como dos flores de cardo enredadas entre sí. Habiéndolos, ¿habría también dos lunas? Probablemente; aunque estas menguarían y crescerían en sentido contrario, con lo cual cuando luna llena, luna nueva. Y tendríamos que cerrar un ojo para hacer la noche cerrada, un ojo o todas las ventanas. En todo caso, sería un mundo muy distinto, tanto como si hubiera otra tierra, orbitando en el espacio universal, pegada a esta.
1 comentario:
El sol que se pronuncia detrás del cardo, en la ilustración, es un fragmento -aquí invertido- de "Olivos con cielo amarillo y sol", de Van Gogh.
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