Como dijo Carver, De qué hablamos cuando hablamos de amor



Dos soles, uno al lado del otro, parecerían uno, como dos flores de cardo enredadas entre sí. Habiéndolos, ¿habría también dos lunas? Probablemente; aunque estas menguarían y crescerían en sentido contrario, con lo cual cuando luna llena, luna nueva. Y tendríamos que cerrar un ojo para hacer la noche cerrada, un ojo o todas las ventanas. En todo caso, sería un mundo muy distinto, tanto como si hubiera otra tierra, orbitando en el espacio universal, pegada a esta.

1 comentario:

Diego Alamos dijo...

El sol que se pronuncia detrás del cardo, en la ilustración, es un fragmento -aquí invertido- de "Olivos con cielo amarillo y sol", de Van Gogh.

...

...
...