Sobre azul

Mi jefa me dio el sobre azul y yo lo tiré, sin abrirlo, por la misma ventana. El sobre descendió planeando los dieciocho pisos, tras los cuales tocó el suelo.
De allí lo recogió Luis quien, al leer su desatado contenido, quedó boquiabierto. Si no era a él, ¿a quién iba dirigida la misiva? Luis miró en derredor con desconfianza, todos vamos por la cuerda floja, dijo y sintió lástima por el despedido, ahora probablemente censante. La corbata, de pronto, se convierte en un arma automática.

Me habían despedido y quedaba a la deriba.


Luis había guardado el sobre en uno de los bolsillos de su chaqueta, y lo llevaba como quien lleva una curiosidad lista para ser expuesta. Llegó a su departamento, vació sus bolsillos en la mesa -según la costumbre que tenía, y entre los papelitos vio ese de color azulado y recordó su contenido: "A causa de las expensas hechas, que dieron pérdidas,
su finiquito le será depositado el día hábil que sigue. Atte. La Dirección"

Pero la cosa es que tiré el sobre por la misma ventana, y empaqué sin levantar la vista, como a quien le son descubiertas mentiras hiperbólicas. Me retiré en silencio. Abajo busqué el sobre sin dar con él. Total, concluí, su lectura no hará que recobre mi puesto.

A Luis, después de leer, le dio por creer que todo era una humorada. Los sobres azules como aviso de despido no se dan en realidad.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Si este no es un cuento, "yo ya no soy yo
ni mi casa es ya mi casa", como dijese F.G.L. Este cuento va en respuesta de un comentario. Firma el bloguero en cuestión.

Anónimo dijo...

Ok bien, sí lo leí por que me conecté con y a través de la net,pero lo que yo te quiero pedir es un cuento,una reflexión o un simple poema a Chaitén. No he ido para allá aún, está en mis planes de lugares por conocer, pero quizás ya no exista más o no como lo hubiese querido visitar. Un abrazo.
J (la brujita)

Anónimo dijo...

y entonces?sigue escribiendo Diego creo que tienes pasta para eso. un abrazo J

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