Sergio, de contextura y garbo de guaripola, había nacido en provincia; Ada en la provincia vecina, ella era de estatura media y se decía aficionada a la música. Se conocieron en un paseo familiar que dio Juan Zapone, el padre de Ada y Lucía, al cerro la Gitana. Sergio había ido allá junto a Inés Moncada, su enamorada. Los grupos en la zona habilitada para hacer camping no tardaron en hacer migas, ¡era tanta la amplitud del espacio! Sergio y Ada cruzaron unas palabras: ambos eran fans de Los Juntos, la banda interprovincial de moda de aquellos tiempos. Sergio e Inés, por otra parte, rompieron relaciones a la semana de este paseo.
Sergio y Ada se encontraron de nuevo por casualidad. Fue para las fiestas de fin de año en la ribera del río Alto, las cuales eran las más difundidas de la región. Allí bailaron bastante.
Poco después, Sergio se animó a visitarla, tomando el interruta. Ada, en compañía de su hermana Lucía, lo aguardaron en la estación. ¿Por qué no te quedas a alojar? Los padres de Ada no se opusieron: él estaba de paso, se le había hecho tarde.
A primera hora, Ada le recomendó irse.
Según se supo, esa noche Lucía recibió equivocadamente el interés del invitado. Ella iría a gritar si no se iba. Sergio retornó a su "cama" en el living. Hubiera preferido arrancar de allí, pero estaba conectada la alarma. Ada pensó que no se había equivocado.
En el bus de regreso, no entendía el trato de su presunta enamorada. Divisó a Inés por la ventana, iba de la mano con alguien. Al llegar, Sergio organizó con su hermano Miguel una subida a la Gitana. Empezaba el otoño, no se toparon nadie.
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