La ilusión era múltiple, pulposa. Hay que revertir la imagen antojadiza. Pulpo, tentacular. Es decir, convengamos en que la ilusión pulposa era como el niño que busca ojos por donde mirar. De este modo se ha revertido la ambición del pulpo en una observación superlativa.
De Huite ya lo dijo en una desastrosa conferencia: "Los satélites artificiales no requieren un diseño discoide, lo pulpoloidal les daría dividendos, es cosa de ver como ve esa cosa. Y el mito de la medusa, fatalidad de cabello ensortijado y vidente, no es gratuito. En la profusión tentacular, no el disco del cíclope, se halla el summun informativo[...]"
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