carta perdida


"Pasaron muchos años antes de que tuviéramos noticias de ti. La verdad es que durante todo este periodo de silencio, siempre te recordábamos y pensábamos si definitivamente habías asumido tu invalidez. Fue terrible tu partida tras el accidente que malogro tu espinazo: no bien accediste al beneficio de la silla de ruedas, nos miraste con rencor y te alejaste con la excusa de que probarías la máquina. Al rato, desesperados, salimos en tu búsqueda y no estabas por ninguna parte.

La prensa sensibilizó entonces con nosotros, y era prácticamente toda una ciudad buscándote.

La mirada cargada de rencor que nos prodigaste nos dolió un mundo.

Así pasaron los meses y creímos que habías muerto sin dejar rastro. Pero en el fondo seguíamos engañándonos con que, de verdad, probabas la máquina. Que no había pasado todo este tiempo, sino tan solo la hora presupuestada para una prueba consistente. El día que recibimos noticias de tu situación, has de saberlo, fue el día en que Sadam Hussein fue ajusticiado por los norteamericanos.

Te agradecemos, más allá de toda la angustia provocada, este gesto que has tenido con nosotros. Tu esquela no decía gran cosa, pero decía lo suficiente: habías rehecho tu vida.

De todas formas, nos harías tremendamente feliz con una señal de tarde en tarde. Hubiéramos preferido reencontrarnos, pero no vamos a discutir tu decisión."

...

...
...